Enseñar a Invertir a nuestros Hijos

Es curioso (y triste) ver que la educación de nuestros hijos en nuestro país adolece de muchas carencias y los resultados saltan a la vista. Las cifras que el baremo PISA  sitúan a España entre los que tienen los alumnos más mediocres, los que consiguen  peores resultados y mayor es el abandono de los estudios  en el  entorno de la Unión Europea.

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Cada gobierno que sale elegido de las urnas dicta una nueva Ley de Educación. Ésta será la 13ª reforma del sistema educativo español de los últimos 30 años, todas estas leyes están destinadas a mejorar el panorama educativo y  como estamos viendo año tras año han resultado un gran fracaso y un enorme fiasco para los padres, alumnos y profesores que ya no saben por donde dirigir sus esfuerzos. Luis Carbonell el presidente de la CONCAPA ha señalado que el informe PISA  sitúa a los alumnos españoles en puestos de absoluta mediocridad.

Pero erre que erre la situación no sólo no mejora sino que, por el contrario, se va deteriorando año tras año.
 
Hay muchas causas que han originado este problema y muchas ya han sido dichas por los entendidos en la materia pero yo me permito señalar una que pocas veces se oye. 
 
Por una parte a nuestros niños y jóvenes se les atiborra de un montón de asignaturas, muchas de las cuales no les servirán para nada en la vida adulta y por el contrario carecen de la mínima enseñanza en otras materias y facetas de la vida que sí serán imprescindibles para poder triunfar en esta vida que les ha tocado vivir. 
 
Es absurdo ver cómo tienen que estudiar 11, 12, 13 asignaturas incluyendo 2, 3 idiomas que son incapaces de asimilar, con montones de deberes, exámenes  y demás y con unos resultados catastróficos. 
 
Nuestros hijos acaban el bachillerato (los que lo acaban, claro) con un título en el bolsillo pero incapaces de enfrentarse a los retos que enfrentarán en el futuro próximo, la universidad, el mercado laboral, etc. Muchos llegarán a la enseñanza superior siendo incapaces de redactar un documento sin faltas de ortografía. Su nivel de inglés – al contrario que sus colegas europeos – será patético.
 
Me acuerdo que cuando empecé mi primer año en la universidad pensé que el nivel de inglés sería muy alto y difícil pero cuando los profesores se dieron cuenta de cuál era el nivel general de los alumnos, tuvieron que empezar con el verbo ´to be´ de nuevo, no me lo podía creer. 
 
Pues bien, llegarán a la universidad habiendo estudiado, latín, filosofía, física, matemáticas, inglés, francés, y no sé cuantas cosas más. ¿Me puede alguien explicar para qué es necesario estudiar tantas asignaturas? ¿No sería mejor estudiar menos pero más profundamente? ¿Es acaso, algo tan raro lo que estoy diciendo? 
Si, muchos se ríen al pensar que, por ejemplo, los estudiantes americanos son muy analfabetos en materias como geografía o historia pero eso no es óbice para que cada año la lista de premios Nobel en Medicina, Física, Química, Economía,…estén copados por norteamericanos, ingleses, alemanes, etc. Y, ¿para España qué? ¿Dónde están? ¡Qué pena!
Bien si a nuestros ilustres y académicas lumbreras del Ministerio de Educación les gusta inundar a los pobres estudiantes con multitud de asignaturas, por qué no ofrecer alguna que realmente les ayude a enfrentarse a los retos  que van a enfrentar en el futuro próximo. Podrían ser, por ejemplo, asignaturas que se llamaran ¿Cómo ser un emprendedor?, ¿Camino hacía el éxito financiero y empresarial?, saber invertir nuestro dinero,  ¿cómo evitar el fracaso?, etc. 
 
Bueno, es sólo una idea o más bien una utopía en nuestro país aunque como digo esto es normal en muchas escuelas americanas y de otros países. En la mayoría de los países de nuestro entorno los niños reciben cultura financiera en los colegios. ¡Ojala me la hubieran dado a mí en el colegio! Si en el nuestro no lo reciben, entonces tendremos que ser los padres los que tomemos el papel de maestros con nuestros hijos y empezar a enseñarles y capacitarles para estos retos tan importantes.
 
Existe un dicho antiguo que dice: “Dios ayuda a quien se ayuda a sí mismo” y alguien parafraseando este dicho afirmó: “los padres ayudan a los hijos que se ayudan a sí mismos”. Así pues, como padres hemos de aprender primero y después enseñar a nuestros hijos en este mundo tan intrincado de las finanzas. Quizás su futuro depende de lo que aprendan de nosotros.
 
Para saber invertir debemos estar al día en temas tan importantes como  el déficit público del país, la política económica prevista  y las leyes sobre impuestos de IRPF, sociedades, seguridad social, pensiones, etc. ya que éstas a menudo sufren cambios dependiendo del gobierno de turno y  que puedan afectar a nuestras inversiones.
Los padres debemos imbuir en nuestros hijos estos principios básicos y enseñarles que desde pequeños deben ser responsables de su dinero y de su situación financiera. Si lo aprenden desde pequeños de seguro de mayores sabrán racionalizar su situación económica y no repetir los numerosos errores que muchos de sus padres han cometido.
 
Si no estamos alertas sobre los posibles cambios de estas leyes podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de que nuestras expectativas han fallado  al no habernos dado cuenta de estos cambios. Miremos, por ejemplo el fiasco de las primas de energía renovable que hemos sufrido  en nuestro país recientemente cuando el gobierno no cumplió con lo prometido y las  rebajó considerablemente y muchos inversores han visto frustradas sus expectativas de ganancias en este campo.
 
La falta de conocimiento puede ser muy cara para el  futuro de los jóvenes, depende de nosotros que esto cambie. Una vida de éxito depende de muchos factores, algunos como aprender los entresijos de las finanzas  los hemos detallado anteriormente, depende  asimismo de ir aprendiendo las cosas pequeñas para poder enfrentarse a las grandes. Y en la educación de niños y jóvenes está una de las respuestas.

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