La Inflación : Bendición o Maldición

Alguien ha descrito la inflación como una guerra, y en toda guerra hay vencedores y vencidos. En momentos de alta inflación deberíamos calcular si es más conveniente dejar nuestros ahorros en una cuenta bancaria o invertirlos en algo más tangible y que nos dé unos dividendos o una plusvalía que vaya por delante de la inflación. ¿Quiénes son los que ganan con la inflación y quienes los que pierden?

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“El tiempo es amigo de los buenos negocios y el enemigo de los mediocres”

Warren Buffett

En primer lugar hablemos de los que pierden. Son aquellos, me temo que la mayoría, que cuando tienen unos ahorros abren una cartilla en el banco y los depositan a un interés ridículo que no puede ni tan siquiera seguir el paso de la inflación, por lo que no se dan cuenta de que su dinero cada día vale menos. Lo único que pueden hacer es quejarse de las circunstancias y ver con asombro cómo el valor de su dinero se va erosionando poco a poco.

En realidad, si descontamos el peso de la inflación, las comisiones bancarias y el pago del IRPF por los dividendos obtenidos, el banco nos devolverá menos dinero del que hemos depositado. Pero, como he mencionado antes, si uno pierde entonces otro gana y me temo que los perdedores son los que ayudan a los ganadores a prosperar.

Si la inflación fuese cero, el valor de tu dinero valdría lo mismo año tras año, pero como, desgraciadamente, tenemos inflación esto hace que tu dinero (tu poder de compra) es menor cada año con lo cual, sin que tú lo sepas, cada día que pasa se deprecia y sirve para menos cosas.

Por todo ello, los ganadores son aquellos que, con valentía, no se conforman con acomodarse en el sofá y ver pasar la vida deprimiéndose de que su dinero cada día vale menos sino que exploran, estudian los mercados, invierten su dinero y su tiempo en las mejores opciones financieras que tienen delante de ellos, productos inmobiliarios, acciones, bonos, metales preciosos.. Aprenden a discernir los ciclos económicos y sobre todo aprenden la premisa de todo gran inversor” comprar en debilidad y vender en fortaleza” los mismo en la Bolsa, propiedades inmobiliarias, etc.

El inversor medio compra acciones cuando ve que el mercado está saneado (es decir cuando son más caras) y las vende cuando ve que el mercado se hunde (cuando las acciones están bajando) ¿resultado? perder dinero.

El inversor profesional lógicamente hace lo contrario, aguanta el tipo, no tiene prisa, compra en debilidad y vende en fortaleza, y claro, saca una buena tajada del negocio.

En tiempos de inflación, los ganadores toman dinero prestado de los perdedores y se los devuelven en unos Euros cuyo valor ha disminuido desde el tiempo que lo tomaron prestado.

Algunos ejemplos:

El ganador: Compra un piso en el año 2000 por valorado 60.000 € con un depósito de 10.000 € (la sexta parte del valor de la vivienda). Para el resto toma un préstamo hipotecario de 50.000 € (deducible de impuestos). Al cabo de 10 años su piso está valorado en 130.000 € con lo que a un capital de 10.000 € le ha sacado una plusvalía de 70.000 €.

El perdedor: Vive de alquiler pagando 400 € por mes. Tenía un pequeño capital de 10.000 € que depositó en el banco en el 2000 a un interés del 2.5% TAE para ir tirando; como la inflación durante ese tiempo ha sido igual o superior al interés recibido su rendimiento neto es prácticamente inexistente, si a esto unimos el impuesto por IRPF que hay que pagar por los dividendos conseguidos, que el banco te deduce directamente, el valor actual de su capital (el valor de compra de sus 10.000 €) se ha deteriorado en una gran proporción. No se atrevió a comprar una vivienda y prefirió alquilar, ahora si quisiera comprarla sus 10.000 € sólo representarían una proporción mínima de su valor (8%) con lo que lo más probable es que no le concedieran el préstamo. ¡Y encima ha pagado por alquiler alrededor de 48.000 € en estos 10 años!

Puedes pensar que este último no tenía muchas luces pero te aseguro que está mentalidad la tienen muchas personas.

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